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Programa de Trauma y Disociación

Muchas patologías, no sólo psiquiátricas o psicológicas, sino también físicas pueden entenderse en gran medida a partir de una historia de situaciones traumáticas. Sobre todo cuando el trauma ocurre en etapas tempranas de la vida (infancia y adolescencia) o es particularmente grave y crónico, puede producir en las personas secuelas que limitan de modo importante su capacidad para funcionar y su calidad de vida.

Podemos ver pacientes que identifican estos factores traumáticos, o personas con depresión, ansiedad, adicciones, trastornos de personalidad, determinados cuadros psicóticos, trastornos disociativos y conversivos, enfermedades psicosomáticas, que no relacionan sus problemas con las historias que vivieron. Muchos de estos pacientes pueden beneficiarse de intervenciones dirigidas específicamente a reparar el daño de sus experiencias difíciles y aliviar el peso que los sucesos traumáticos vividos han dejado en ellos.

El trauma puede entenderse en un sentido amplio, incluyendo cualquier experiencia adversa a lo largo de la vida o el no haber recibido los cuidados óptimos. Si vemos que esta historia está relacionada con el problema del paciente, es importante tratarla, aunque esto no implique entrar de modo directo a trabajar sobre experiencias a veces abrumadoras para la persona. Los pacientes necesitan muchas veces entender primero lo que les ocurre, aprender herramientas para aliviar el malestar o manejar sus emociones, o para relacionarse de un modo más eficiente con los demás.

Los trastornos disociativos y conversivos son cuadros postraumáticos graves, que se manifiestan como problemas de memoria, desconexión y sentimientos, impulsos o pensamientos que no se sienten como propios y con los que el paciente siente que debe de luchar constantemente para poder controlarlos. Aunque la base traumática de estos cuadros no siempre es evidente en las evaluaciones iniciales o para el propio paciente, se ha encontrado en la investigación una clara relación con disrupciones en el apego temprano y experiencias adversas.

El tratamiento de los trastornos de base traumática incluye diversos procedimientos, como las terapias orientadas al trauma (EMDR), terapia grupal, mindfulness, neurofeedback, tratamiento farmacológico, etc.

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