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Psicoterapias Especializadas

EMDR

Cuando nos planteamos si hacer terapia, a veces rechazamos la idea porque creemos que es simplemente ir a hablar o a escuchar consejos. Nada más lejos de la realidad. Los tratamientos psicoterapéuticos son muy diversos y los estilos de tratamiento muy diferentes. De entre todos ellos, en Assistens optamos por aquellas intervenciones cuya eficacia ha sido más demostrada y han obtenido más apoyo en la investigación. Una de ellas es la psicoterapia EMDR

Todos hemos pasado por momentos duros y en general no necesitamos psicoterapia para volver a sentirnos bien y recuperar nuestra vida normal. A veces nos es difícil, pero nos acordamos de otras situaciones que ya superamos, hablamos con nuestros amigos, tratamos de cuidarnos, pasa el tiempo… y todo esto nos va ayudando a digerir esta experiencia. En otras ocasiones, los problemas son tan complicados, las emociones que nos producen son tan intensas, que el cerebro no puede asimilar la información. Esta se queda bloqueada, atascada en el sistema nervioso. No podemos hablar de ella sin sentirnos mal y si lo hacemos es como si lo volviésemos a sufrir de nuevo. Sabemos dónde está la salida, pero por algún motivo no podemos ir hacia ella: nos aislamos, no hacemos cosas que sabemos que nos ayudarían… El cerebro sigue intentando resolverlo, trae a nuestra mente una y otra vez lo sucedido, se repite en nuestros sueños… pero nada cambia realmente.

A veces con el tiempo nuestra vida sigue y este suceso queda almacenado en nuestra memoria, aunque dejamos de pensar en ello. Un tiempo (a veces muchos años) después sucede algo que puede ser insignificante, pero que dispara de nuevo todos estos recuerdos, emociones o sensaciones físicas. Podemos ver la conexión entre ambas cosas o no ser en absoluto conscientes de ello. Es así como los pacientes nos llegan a la consulta: tienen dolor o síntomas físicos que no entienden, están deprimidos, ansiosos, consumen sustancias perjudiciales… Ellos pueden entender o no la conexión con las experiencias que fueron generando este malestar pero, en todo caso, podemos desbloquear y procesar esas experiencias previas para que condicionen nuestra forma de estar en el presente.

La terapia EMDR trabaja a través de los movimientos oculares, reproduciendo un mecanismo presente en nuestro cerebro, característico de una de las fases del sueño, la fase REM (de movimientos oculares rápidos). Mediante un procedimiento estructurado se desbloquea el sistema de procesamiento emocional, permitiendo al cerebro asimilar y resolver las experiencias bloqueadas. La eficacia de EMDR ha sido demostrada en numerosas investigaciones, siendo uno de los tratamientos de elección para el trastorno por estrés postraumático. Su aplicación se ha extendido a gran número de problemas clínicos.

 

Psicoterapia sistémica familiar y de pareja

La terapia sistémica entiende que las alteraciones en interacción con los demás, la forma en la que nos relacionamos y comunicamos son la base de lo que definimos socialmente como enfermedades mentales. Por ello el foco del trabajo en esta psicoterapia está en modificar el modo de funcionar en relación, y el trabajo va más allá del individuo, para abarcar las dinámicas familiares, de pareja y en diversos tipos de grupos humanos como el trabajo o la escuela.

La comunicación va más allá de las palabras. Lo que no decimos es muchas veces más importante que lo que llegamos a decir, y con frecuencia lo que decimos abiertamente no refleja el tipo de relación que estamos manteniendo con el otro. Estos patrones muchas veces se establecen en relaciones previas con personas significativas de nuestra vida, y se repiten en relaciones posteriores. Estos patrones pueden llegar a funcionar de modo automático, y la persona se ver repitiendo respuestas que no le gustan, a pesar de que las consecuencias no sean las que desearía, sin ser capaz pese a ello de cambiar estas formas de reaccionar.

Los pacientes pueden trabajar en este modelo si identifican determinadas relaciones como la fuente de sus dificultades. Por ejemplo, pueden buscar de entrada una terapia de pareja o una ayuda para cambiar la dinámica familiar. Otras veces, dentro de la psicoterapia habitual, se identifican estos patrones relacionales no funcionales, y se plantea a la persona trabajar sobre ellos. El trabajo no obliga a que todos los miembros implicados acudan juntos a consulta, ni que se impliquen en el proceso terapéutico. Lo que define a la terapia sistémica es la visión del problema desde el punto de vista de la comunicación y las relaciones.

Típicamente el modelo sistémico de psicoterapia se plantea con un tiempo limitado, de entre 10 y 15 sesiones, en las que se ayuda a los participantes a identificar las trampas relacionales, y a poner en marcha su capacidad para el cambio y la búsqueda de alternativas. Una vez hecho este trabajo es bueno que el individuo, el sistema familiar, la pareja o el grupo con el que se trabaje, pueda funcionar de modo autónomo y experimente esta nueva perspectiva. Sin embargo la situación concreta de cada persona es la guía para planificar la terapia y establecer el modo de trabajar.

 

Psicoterapia dinámica breve:

La psicoterapia breve es una psicoterapia de tiempo limitado y muy focalizada, estas dos características la diferencian de otras terapias de mayor duración que han demostrado una eficacia similar.

Aunque la idea es ofrecer un proceso terapéutico con un inicio y un final, su extensión puede ir desde una sola sesión en los casos de conselling donde se ayuda al paciente a examinar su situación personal y a tomar decisiones en un momento puntual, hasta una terapia más prolongada que puede durar hasta un año.

Uno de los elementos difierenciales es que se establecerá un objetivo de trabajo específico: una defensa patológica, una relación problemática o una característica de personalidad, en la que terapeuta y paciente están de acuerdo en trabajar. Aunque existan muchos otros temas, se da importancia a focalizar y a centrar el trabajo, de cara a obtener unos resultados más claros en lo que se entiende que es el núcleo del problema.

El objetivo de la terapia breve es el cambio en cómo el paciente se relaciona consigo mismo y con los demás, y en el abandono de los patrones y defensas problemáticos que conducen a los íntomas para instalar otros que promuevan mayor bienestar mental y social. La relación terapéutica generará una experiencia emocional correctiva desde la que se podrán consolidar los nuevos patrones.

En este tipo de psicoterapia, a diferencia del psicoanálisis tradicional, el terapeuta interviene y conduce el proceso de cara a conseguir resultados en el menor tiempo posible. En la terapia breve se combinan técnicas cognitivas, emocionales, conductuales y analíticas, abordando el problema desde distintos ángulos.

Lo más importante en la elección de una psicoterapia es la valoración del problema y las características personales del paciente. No todas las personas pueden beneficiarse de un tipo de terapia, siendo fundamental encontrar el estilo que más se ajusta a las características del paciente.

 

Mindfulness

La vida moderna se parece a veces a una constante lucha, marcada por la prisa, la insatisfacción, la preocupación y el estrés. En este permanente correr hacia delante nos olvidamos a veces de nosotros mismos, no vivimos a fondo cada momento, estamos desconectados de nuestras sensaciones. El entrenamiento en mindfulness consiste en reaprender esta capacidad de vivir plenamente el momento, de ser conscientes de lo que estamos experimentando, de vivir sin pelearnos con lo que somos y lo que nos ocurre.

La práctica del mindfulness, es cada vez más popular y sus orígenes los podemos encontrar en la meditación budista. A través de las técnicas de atención plena, aprendemos a observar nuestra experiencia, y aceptarla tal y como se presenta en el aquí y ahora. Permite un acercamiento a nosotros mismos y lo que sentimos, desde una actitud abierta y receptiva, sin críticas, tratándonos con bondad y con cariño.

El ser consciente de las sensaciones, emociones y pensamientos que forman parte de nuestra experiencia en el presente nos permite entendernos, y entender también lo que nos rodea. Desde esta posición vital, lo que hagamos será más ajustado a lo que cada situación precisa, y más acorde con nuestras necesidades. Recuperar la regulación espontánea de nuestra mente nos aporta además una gran sensación de bienestar, al eliminarse el desgaste que supone funcionar desde el control, la autoexigencia, el rechazo o el enfado hacia uno mismo. Los malestares propios de la vida aprenden a aceptarse, mientras se va el sufrimiento innecesario que muchas veces añadimos nosotros a lo que nos sucede.

Podemos aprender mindfulness buscando una evolución personal, sin que tengamos que tener ningún problema psicológico. Es un modo de cuidar nuestro equilibrio, regular nuestras emociones y vacunarnos frente al estrés. Otras aplicaciones ya más específicas se han orientado a problemas psicológicos y médicos, siendo muy beneficiosa por ejemplo en el manejo del dolor o de la ansiedad

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